Solicitud
Nos indicas tipo de instalación, dirección, cantidad de accesos y qué necesitas cubrir.
Cámaras de vigilancia CCTV, control de acceso, cercos eléctricos y alarmas con monitoreo. Las cuatro se integran entre sí y con el servicio de guardias, de modo que el guardia, el supervisor y la central de monitoreo ven el mismo evento. La tecnología acompaña a la operación: no la reemplaza.
Cada sistema resuelve una parte: las cámaras muestran, el control de acceso ordena el ingreso, las alarmas detectan y el cerco eléctrico protege el perímetro. El problema aparece cuando cada uno funciona por su cuenta, porque entonces hay tres plataformas distintas para un mismo hecho y un reporte que nadie puede cruzar.
Nuestro criterio es el contrario. Primero se entiende la operación —accesos, perímetro, horarios críticos y si el lugar queda sin personal— y después se define qué tecnología la sostiene. Todo se vincula con la central de monitoreo operativa 24/7 y con el servicio de guardias, para que una alerta llegue siempre a alguien que puede actuar.
Un sistema de cámaras que sirve para decidir, no solo para grabar. Un registro que nadie revisa se consulta cuando el incidente ya ocurrió.
Saber quién entró, cuándo y a qué zona. Cuando el acceso depende de una llave o de un criterio informal, no hay forma de reconstruir lo que pasó después.
La diferencia entre una alarma que suena y una alarma que se atiende. Un sistema mal dimensionado o sin monitoreo genera avisos que se terminan ignorando.
Cada señal que llega a la central sigue el mismo procedimiento: recepción, verificación y aviso a los contactos que definió el cliente. El evento queda registrado con su hora y su tratamiento, y cuando la instalación cuenta con cámaras, la verificación se apoya en la imagen del sistema CCTV.
Un perímetro que avisa antes de que alguien entre. La mayoría de los ingresos no autorizados ocurren por un tramo del cierre que nadie detecta a tiempo.
Cinco etapas, las mismas para las cuatro tecnologías. La visita técnica es obligatoria: sin ella no emitimos cotización, porque las cantidades y las ubicaciones se definen en terreno y no por teléfono.
Nos indicas tipo de instalación, dirección, cantidad de accesos y qué necesitas cubrir.
Revisamos el sitio: flujo de personas y vehículos, perímetro, puntos ciegos y zonas de riesgo. En cercos eléctricos, además, se mide el cierre real.
Presentamos la tecnología propuesta, el alcance del proyecto, los puntos cubiertos y el costo.
Ejecutamos el montaje, configuramos cada equipo, cargamos credenciales y zonas, y probamos todo antes de la entrega.
Capacitamos al personal, dejamos el sistema conectado a la central cuando corresponde y programamos el mantenimiento.
Instalamos estas tecnologías en instalaciones donde el control de acceso, la detección y el registro son parte de la operación diaria.
Accesos, patios de maniobra y perímetro de la planta.
Andenes, carga y descarga, y movimiento de personal y vehículos.
Salas de venta, cajas y accesos de personal y proveedores.
Accesos peatonales y vehiculares, y áreas comunes.
Entrada y salida de vehículos con registro de cada movimiento.
Portones, perímetro y áreas comunes.
No. El control de acceso ordena y deja registro del ingreso; el guardia aplica criterio ante casos que el sistema no resuelve por sí solo, como visitas sin autorización previa o situaciones de emergencia. Lo habitual es combinarlos.
Las más habituales son la credencial de proximidad, el código o clave y la biometría. Para vehículos existen controles que registran la patente o funcionan con un dispositivo en el automóvil. Cuál conviene depende del flujo real de personas y vehículos, y se define en la visita técnica.
Sí, y es justamente lo que buscamos. Las cámaras pueden conectarse a la central de monitoreo y vincularse con el sistema de alarmas y con el control de acceso, de modo que una alerta o un ingreso quede asociado a su registro visual. Así el guardia y la central ven el mismo evento.
Depende de cuántas cámaras se instalen, de la resolución del sistema y de cuántos días de grabación necesitas conservar. Ese cálculo se hace en la visita técnica con esos antecedentes y determina la capacidad del equipo de grabación que se propone.
Es el paso previo al aviso: el operador confirma si la activación corresponde a una situación real, apoyándose en la información del sistema y en la imagen de las cámaras cuando la instalación cuenta con ellas. Así se reducen los avisos por falsas alarmas.
Sí, es uno de los casos donde más aporta. Sin personal en el lugar, el sistema es el que detecta y la central la que verifica y avisa; la respuesta se coordina según el protocolo definido con el cliente.
Sí, es una instalación regulada. Los cercos eléctricos que ejecutamos están autorizados por la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (S.E.C.), conforme a la normativa eléctrica vigente, e incluyen la señalización reglamentaria exigida.
Un cerco eléctrico autorizado y correctamente señalizado no está diseñado para causar daño: su función es disuadir y detectar. Por eso el proyecto incluye la señalización reglamentaria y la ejecución conforme a la normativa vigente aplicable a este tipo de instalaciones.
Tipo de instalación, dirección, cantidad de accesos, superficie aproximada, qué zonas quieres cubrir y si el lugar queda sin personal. Con eso coordinamos la visita técnica, que en cercos eléctricos incluye la medición del perímetro.
Santiago y comunas de la Región Metropolitana, Viña del Mar y Valparaíso, Rancagua y Valdivia. Para instalaciones con presencia en más de una ciudad se puede cubrir todo bajo un mismo contrato.
Coordinamos una visita técnica sin costo para definir qué tecnología sostiene tu operación —y cuál sobra—, y te entregamos una propuesta con el alcance del proyecto.